¿Prevenir o curar?
Hay dos formas de actuar ante los síntomas de la alergia: tratar los síntomas o tratar las causas que los originan. Si podemos eliminar la causa de la alergia, los síntomas desaparecerán con ella, y con estos la necesidad de medicarse. El tratamiento de la alergia cuyo objetivo es eliminar la causa se llama inmunoterapia o hiposensibilización.
Reducir o eliminar la hipersensibilidad
El objetivo de la hiposensibilización es reducir la hipersensibilidad a ciertos alérgenos. Esto se consigue administrando concentraciones crecientes del alérgeno. La hiposensibilización tiene muchos beneficios: puede paliar las reacciones alérgicas e incluso evitar que se produzcan.
Inmunoterapia: el método estándar internacional
La inmunoterapia se ha definido como el único tratamiento etiológico para tratar los síntomas de la alergia. Véanse las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Puede leer más sobre el tema en Immunotherapy in the WHO and ARIA guidelines. Además del hecho de que la inmunoterapia se ha definido como un tratamiento estándar, los estudios han demostrado que si se hiposensibiliza al paciente de forma temprana se puede incluso prevenir el asma. El tratamiento dura aproximadamente tres años. Los tratamientos de hiposensibilización se utilizan básicamente para tratar las alergias más comunes, como la alergia al polen, a los animales domésticos o a los ácaros del polvo.
Nuevos avances en la hiposensibilización
En los últimos años, el desarrollo de la hiposensibilización no se ha quedado precisamente estancado. Cada vez se ha vuelto más eficaz y ya hay disponibles nuevas formas de administración. Las inyecciones no siempre son necesarias: actualmente también se puede administrar de forma nasal y sublingual. El término "nasal" es literal: por la nariz, mediante un vaporizador. En el caso de la forma sublingual, el alérgeno se coloca debajo de la lengua. Son métodos más cómodos y menos dolorosos, y normalmente tienen menos efectos secundarios que las inyecciones.
