Sistema Inmunológico


¿Cómo funciona el sistema inmunológico?
Nuestro sistema inmunológico defiende nuestro cuerpo de sustancias extrañas, y por tanto lo protege contra todo tipo de patógenos y otros invasores no deseados. Tiene un mecanismo de identificación propio que se basa en la pregunta "¿qué es natural y qué es extraño?". Si una sustancia se produce de forma natural en el cuerpo humano, el sistema no reaccionará.

Si por el contrario detecta una sustancia extraña, se activa el sistema inmunológico. El sistema la atacará y, si es posible, eliminará la sustancia extraña mediante un impresionante ejército de células. Cuando se produce una reacción alérgica, es porque el sistema inmunológico "se equivoca". Por ejemplo, reacciona en exceso ante una sustancia inofensiva como el polen.

Clasificación médica de las alergias
La ciencia médica clasifica las alergias en las mediadas por IgE y las no mediadas por IgE. Si una sustancia extraña se introduce en el cuerpo y activa una respuesta inmunológica, el organismo producirá anticuerpos. Los anticuerpos seguirán en el cuerpo humano incluso después de que la sustancia se haya eliminado con éxito. Hay muchos tipos de anticuerpos, pero pueden clasificarse en clases principales que se llaman inmunoglobulinas. Una de esas clases es la inmunoglobulina E, o IgE, que es el principal anticuerpo mediador en las reacciones alérgicas. Las alergias se clasifican según los tipos en los que actúa la IgE, como la rinitis alérgica, y los tipos en los que no actúa, como en trastornos alérgicos producidos por complejos inmunológicos (por ejemplo, la alveolitis alérgica).

Reacciones alérgicas
Nuestro sistema inmunológico es un mecanismo complejo e ingenioso. De hecho, es tan complejo que no sorprende que haya algún error ocasional. La alergia es el resultado de dicho error: el sistema reacciona ante una sustancia inocua como si fuera dañina.

Una vez que se ha desencadenado la reacción, ésta tiene el efecto de una bola de nieve. El organismo produce anticuerpos y libera otras sustancias, como la histamina, que puede producir síntomas alérgicos. La respuesta inmunológica se expande a menudo por todo el cuerpo, causando varios síntomas a la vez. Entre esos síntomas se incluyen lagrimeo, nariz acuosa, estornudos, sarpullidos o habones en la piel, ya que la histamina se libera en varios sitios del cuerpo, en los que produce reacciones inflamatorias.

Los alérgenos se pueden introducir en nuestro organismo por diversas vias: por inhalación, por la piel, por el tracto digestivo, en inyecciones, mediante medicinas, mordeduras o picaduras de insectos... El tipo de reacción alérgica depende de la vía de entrada del alérgeno y del tipo de células inmunológicas que se activan.